El propósito de la conservación es mantener la biosfera en una óptima y saludable condición. La conservación es esencial para la supervivencia humana, porque la vida depende del funcionamiento de la propia biosfera; la relativamente estrecha capa de aire, el agua, la tierra..., todas las formas de vida existentes sobre ella.
Aunque se sabe que el oxígeno es suministrado a la atmósfera por las plantas verdes, y que esas plantas y animales reciclan nutrientes manteniendo la fertilidad de las tierras, aun no se han identificado muchos de los elementos que contribuyen en el funcionamiento propio de la biosfera.
Miles de especies animales y vegetales se encuentran actualmente amenazadas de extinción a causa de la destrucción de sus hábitats. La sobreexplotación o limitación forzada de las áreas en que se distribuyen esas especies se traduce en una reducción progresiva del número de individuos. La reducción del hábitat también influye en la pérdida de población; como norma general se asume que si la superficie original de un hábitat queda reducida a su décima parte se perderá la mitad de las especies que contenga. Estas consecuencias son más llamativas en las selvas tropicales, donde habitan la mayor parte de las especies, debido a los índices crecientes de deforestación por efecto de la tala indiscriminada de las superficies arbóreas.
Porque la humanidad vive con incertidumbre los efectos medioambientales, es necesario una actitud de cuidado y protección hacia los recursos vivos de la Tierra.
Las especies endémicas, como se sabe, son aquellas únicas de una determinada zona, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar, como lo son el Jaguar o el mono araña . Este caso es muy común en los archipiélagos y regiones de difícil acceso, como el Continente Antártico, en comparación con otras superficies continentales equivalentes en extensión, precisamente por el aislamiento a que están sometidas las especies. Cuanto menor es el área en que se desarrolla el endemismo, mayor será el riesgo de que las especies que contenga sufran cambios poblacionales, tanto en lo que se refiere a selección natural como a otros efectos indefinidos o aleatorios. La distribución de los endemismos no suele mantenerse fijo en el tiempo en sus áreas geográficas, especialmente por efecto de las actividades de explotación del hombre. Sin embargo, a la vez que son vulnerables a un efecto perjudicial para sus hábitats, también pueden beneficiarse de medidas de conservación bien proyectadas.
Jaguar
Mono Araña
Finalmente, existe un valor estético y recreativo vinculado a las áreas vírgenes. Las actividades al aire libre en escenarios naturales, en contacto con animales y plantas en estado salvaje son importantes para el bienestar psicológico; las personas de todas las razas y culturas buscan esas experiencias, y las reconocen como valores comunes e intrínsicos de la humanidad que es preciso proteger.
Se puede proteger mediante variadas formas dependiendo de los objetivos deseados. La tarea más difícil y exigente es la de protección de comunidades naturales no modificados, con todos los órdenes de especies salvajes para su investigación científica. Porque tales comunidades raramente evolucionarán favorablemente por si solos con presión humana, los mayores esfuerzos de protección se deben emprender a nivel internacional, además de los que ya se realicen dentro del ámbito nacional.




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